Silvina Sancho relata su experiencia de combinar estudios teológicos con su vida laboral y familiar, y cómo esto ha transformado su forma de compartir la fe.

Silvina Sancho asumió el desafío de dirigir un devocional diario en un grupo de WhatsApp de su trabajo, sin imaginar cuánto cambiaría su vida este compromiso. A pesar de sus dudas iniciales, se apoyó en recursos como comentarios bíblicos y libros digitales, lo que despertó en ella un profundo interés por las Escrituras.

Un llamado inesperado

Su deseo de profundizar en el estudio bíblico la llevó a responder a una publicación de la Facultad de Teología Integral de Buenos Aires (FTIBA). Aunque sus responsabilidades como tripulante de cabina y madre de dos hijas parecían obstáculos insuperables, decidió que si era la voluntad del Señor, lo haría.

“Si es del Señor, aunque parezca imposible, lo haré”, respondió en una entrevista con los directivos de FTIBA.

Sancho comenzó su Maestría en Divinidad, enfrentando cada clase como una oportunidad única, comparando su experiencia a estar frente a las imponentes Cataratas del Iguazú, por la sed espiritual que sentía.

Transformación personal y comunitaria

Durante su formación, Sancho encontró respuestas a muchas preguntas que había tenido mientras estudiaba sola. Esto le permitió enriquecer su devocional diario en el grupo de WhatsApp, compuesto por personas cristianas y otras que aún no lo son.

Con el tiempo, su vida y la de su familia han cambiado profundamente, viendo cada desafío como una oportunidad para que Dios obre. Sancho destaca la importancia de las clases de Formación Espiritual en su transformación personal.

Hoy, agradece a Dios por las oportunidades y bendiciones recibidas en su camino, reconociendo que todo es posible cuando Él ocupa el primer lugar en su vida.


Con información de La Corriente.

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