El homicidio de Miguel Ángel Valenzuela y su padre en Chihuahua resalta el riesgo que enfrentan líderes religiosos ante el crimen organizado.

Los cuerpos de Miguel Ángel Valenzuela y su padre Ángel Valenzuela Cano fueron hallados el 20 de julio cerca de Guadalupe y Calvo, en Chihuahua, México. Las autoridades atribuyen el crimen a supuestos miembros del Cártel de Sinaloa, en medio de una ola de violencia en la región.

Contexto de violencia

La Fiscalía de la Zona Sur informó que los Valenzuela, ambos conocidos por su labor en la comunidad evangélica de Yerbitas, fueron interceptados y asesinados cuando regresaban a su localidad. Este hecho se suma a al menos diez ejecuciones reportadas en la misma área, lo que ha generado alarma entre las organizaciones de libertad religiosa y la comunidad cristiana.

Familiares y congregaciones han organizado ceremonias en Yerbitas y Parral, pidiendo justicia y mayor seguridad. La comunidad evangélica expresó su temor por posibles nuevos ataques. La Fiscalía sigue investigando y ha solicitado el apoyo de inteligencia federal.

Líderes cristianos bajo amenaza

Organizaciones como Puertas Abiertas y el Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina han advertido sobre el creciente peligro para líderes cristianos en México. Estos liderazgos a menudo se perciben como una amenaza por su influencia en alejar a los jóvenes de actividades ilícitas.

“Son demandas urgentes para salvaguardar los derechos humanos y la libertad de culto”, señaló Jorge Jiménez, investigador de Puertas Abiertas.


Con información de Evangélico Digital.

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