La celebración de Cosme y Damião genera preguntas entre familias cristianas sobre el consumo de dulces asociados a esta tradición.
El próximo domingo, niños de todo Brasil recibirán los tradicionales paquetes de dulces y juguetes del Día de Cosme y Damião. Para las familias evangélicas, surge la duda: ¿puede un niño cristiano consumir estos dulces o debe rechazarlos por su relación con una tradición religiosa?
La perspectiva bíblica
El Nuevo Testamento, específicamente en 1 Corintios 8, aborda el tema de los alimentos ofrecidos a ídolos. El apóstol Pablo indica que, aunque el ídolo no es nada en el mundo, la conciencia del creyente es importante. Comer un dulce sin conocer su origen religioso no implica participar de un culto, según el pastor batista Heleénder de Oliveira Francisco. La clave está en la conciencia y la intención.
La tradición de Cosme y Damião
Cosme y Damião son conocidos como hermanos gemelos y médicos del siglo III, venerados por sus obras desinteresadas. En Brasil, la celebración de su día se ha mezclado con prácticas de religiones de matriz africana, como el Candomblé y la Umbanda, donde se asocian a los Ibejis. Los dulces repartidos tienen significados diversos, dependiendo de quién los ofrezca.
Para el pastor Erasmo Maia Vieira, los dulces, en sí mismos, no poseen un poder espiritual. La atención debe centrarse en lo que la comida representa y en la actitud de quien la recibe. Esto evita los extremos de considerar los dulces como mágicos o de ignorar su trasfondo religioso.
Educación y respeto
El pastor Marcos Menegone enfatiza la importancia de instruir a los niños en la fe cristiana, sin convertir el tema en un motivo de temor. Proveer a los niños con información sobre la tradición de Cosme y Damião y explicar por qué la familia no participa es fundamental. También se debe enseñar a los niños a rechazar educadamente los dulces si así lo deciden.
Con información de Gospel Prime (Brasil). Traducción y edición de Portal de Fe.








