Cerca de 200 personas se reunieron en las afueras de Cleveland para participar de una jornada pública de adoración, testimonios, lectura del Evangelio y bautismos, en un evento impulsado por jugadores de los Cleveland Browns que decidieron usar su plataforma deportiva para hablar abiertamente de Jesucristo.

La actividad, llamada “Cleveland for Christ”, se realizó el 7 de junio en la piscina municipal de Berea y reunió a miembros de la comunidad junto a varios jugadores del equipo de la NFL.

Para sus organizadores, la jornada no fue simplemente un encuentro cristiano más, sino una señal de algo que podría crecer dentro del deporte profesional: atletas dispuestos a declarar públicamente su fe y a llevar el Evangelio más allá de los vestuarios.

Nobles Darby, capellán de los Cleveland Browns y de los Cleveland Cavaliers, afirmó que el evento mostró un cambio espiritual entre deportistas profesionales de la ciudad.

“La marea ha cambiado”, expresó durante una entrevista en un podcast dedicado a los Browns.

Darby, quien también dirige el ministerio de Fellowship of Christian Athletes en el área metropolitana de Cleveland, dijo que espera ver a más atletas profesionales hablando con mayor claridad sobre su identidad como creyentes en Cristo.

Según explicó, la idea de hacer un servicio público con bautismos nació hace unos tres años, cuando comenzó a orar para que Dios le mostrara cómo extender el ministerio más allá de las instalaciones de entrenamiento del equipo.

Su deseo era acompañar a los jugadores cristianos y abrir un espacio para que la comunidad también pudiera escuchar el Evangelio.

El proyecto tomó fuerza cuando el jugador Daniel Thomas le contó a Darby sobre una iniciativa similar llamada “Jax for Jesus”, realizada durante su etapa con los Jacksonville Jaguars.

Inspirados por esa experiencia, Darby y Thomas presentaron la idea durante un estudio bíblico del equipo. La respuesta de los jugadores fue inmediata.

Según Darby, varios atletas estaban decididos a concretar el evento antes de irse al receso de verano. Incluso en medio de la preparación para el minicampamento obligatorio, quisieron participar y dejar en claro que su identidad más importante no está en el deporte.

“Antes de ser atletas, somos hombres de Dios”, fue el espíritu que marcó la jornada.

Aunque algunos jugadores no pudieron asistir por complicaciones de viaje, alrededor de 16 miembros de los Browns participaron del encuentro.

Entre los presentes estuvieron Daniel Thomas, Shedeur Sanders, Taylen Green, Tyson Campbell, Blake Whiteheart, Jack Stoll, Mason Graham, Carson Schwesinger y Rocky Sanders.

Durante el evento, cinco jugadores compartieron públicamente sus testimonios de fe. También se predicó el Evangelio y varias personas tomaron por primera vez la decisión de seguir a Cristo.

Uno de los momentos más significativos fue el bautismo de Carson Schwesinger, reconocido como novato defensivo del año en la NFL.

Para Fellowship of Christian Athletes, lo ocurrido en Cleveland tuvo un mensaje muy claro: no se trató de fútbol, se trató de Jesús.

La organización destacó que una visión nacida con el deseo de impactar la ciudad logró concretarse en apenas dos semanas y reunir a personas de distintos lugares de la comunidad.

Darby también reflexionó sobre la enorme responsabilidad que tienen los deportistas profesionales frente a niños y adolescentes.

Según dijo, existe una carrera por llegar al corazón de los más jóvenes. Redes sociales, televisión, amistades y cultura popular están constantemente formando sus valores, deseos y modelos de vida.

Por eso, se preguntó qué puede suceder cuando un niño escucha a un atleta que admira hablar de Jesús con convicción.

Para Darby, ese tipo de testimonio puede encender una chispa espiritual profunda. Un jugador profesional no solo inspira por su talento físico, sino también por la manera en que vive, habla, sirve y reconoce a Dios.

“Cleveland for Christ” mostró que el campo de misión no siempre está dentro de un templo. A veces puede estar en una pileta pública, en una ciudad apasionada por el deporte o en el testimonio de un jugador que decide usar su influencia para hablar de Cristo.

En una cultura donde los atletas suelen ser celebrados por fama, dinero y rendimiento, este grupo de jugadores quiso apuntar hacia algo más alto.

La jornada dejó una imagen poderosa: hombres conocidos por competir al máximo nivel deteniéndose para adorar, predicar, bautizar y recordar que su mayor identidad no está en la NFL, sino en Cristo.

Darby cree que esto recién comienza.

Según afirmó, lo mejor está por venir y este tipo de iniciativas podría extenderse “como fuego” en otras ciudades, equipos y comunidades.

Para los creyentes, el mensaje fue claro: cuando un atleta decide rendir su plataforma a Dios, el impacto puede ir mucho más allá del deporte.

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