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Mientras millones de personas siguen con entusiasmo cada partido de la Copa del Mundo 2026, la organización cristiana Open Doors (Puertas Abiertas) lanzó un llamado especial a la Iglesia global: mirar más allá de las banderas, los himnos nacionales y los resultados deportivos para recordar a los millones de cristianos que sufren persecución por causa de su fe.
La entidad, reconocida mundialmente por su trabajo en favor de la Iglesia perseguida, destacó que 14 de los países clasificados al Mundial 2026 aparecen también en la Lista Mundial de la Persecución 2026, el informe anual que identifica los lugares más difíciles y peligrosos para seguir a Jesucristo.
A través de esta iniciativa, Open Doors anima a los creyentes a convertir cada partido en una oportunidad de intercesión.
“Esta es una invitación a transformar la atención en intercesión”, señaló la organización.
Para la mayoría de los aficionados, la Copa del Mundo representa una celebración del deporte, la diversidad cultural y la competencia internacional. Sin embargo, Open Doors recordó que detrás de varias de las selecciones participantes existen comunidades cristianas que enfrentan severas restricciones para practicar y compartir su fe.
La organización subrayó que millones de creyentes viven bajo constante presión, discriminación e incluso amenazas a su integridad física simplemente por identificarse como seguidores de Jesús.
Los países participantes del Mundial que también figuran en la Lista Mundial de la Persecución 2026 son:
Entre ellos, Irán ocupa el puesto número 10, ubicándose entre los países donde la persecución contra los cristianos es más intensa, mientras que Jordania aparece en el puesto 49.
Según Open Doors, en varios de estos países la persecución está vinculada principalmente al contexto religioso.
En naciones de mayoría musulmana como Arabia Saudita, Irán, Marruecos, Argelia, Catar, Jordania, Túnez y Turquía, los cristianos provenientes del islam suelen enfrentar una fuerte presión familiar, social e institucional.
Muchos creyentes optan por mantener su fe en secreto para evitar el rechazo de sus comunidades, la pérdida de derechos, interrogatorios o posibles sanciones.
La organización destaca que en Irán las autoridades continúan reprimiendo severamente a las iglesias domésticas, mientras que en Arabia Saudita no existen iglesias públicas y numerosos cristianos viven su fe de manera clandestina.
En otras regiones, la persecución cristiana está relacionada con conflictos armados, grupos extremistas o estructuras criminales.
En la República Democrática del Congo, comunidades cristianas continúan siendo blanco de ataques perpetrados por organizaciones terroristas que operan en distintas zonas del país.
Por su parte, en Irak, muchos creyentes siguen enfrentando las consecuencias de años de violencia, desplazamiento forzado e inestabilidad social.
Mientras tanto, en países latinoamericanos como México y Colombia, líderes cristianos y pastores pueden ser amenazados por denunciar injusticias, defender a sus comunidades o desarrollar ministerios en territorios controlados por organizaciones criminales.
Open Doors considera que el Mundial 2026 puede convertirse en una oportunidad única para que millones de cristianos recuerden a sus hermanos perseguidos alrededor del mundo.
La organización anima a los creyentes a utilizar la atención generada por el torneo para orar por fortaleza, protección y perseverancia para quienes enfrentan dificultades por seguir a Cristo.
Mientras los aficionados celebran goles, clasificaciones y victorias, la realidad de la Iglesia perseguida continúa siendo una necesidad urgente de oración.
“Ore mientras anima durante los juegos de las próximas semanas. Vista la camiseta de la Iglesia Perseguida”, concluyó Open Doors.
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