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“Accidente Aéreo”:Porque así fue el momento donde chocaron loa dos helicópteros. Informan que fallecieron el youtuber Gaspi y al cantante Oliver Tree.pic.twitter.com/63B1Fxjslc
La noticia recorrió todas las redes y portales de noticias en este domingo 14 de junio, cuando un accidente extraño le quitó la vida al cantante Oliver Tree, el director audiovisual Lucas Vignale y a Gaspar Prim Díaz, mejor conocido con el nombre de su personaje, “Gaspi”.
Este acontecimiento despertó algo en los usuarios de internet, en influencers y reconocidos conductores televisivos, quienes tildaron a esta tragedia como “injusta y sorpresiva.” Si bien los mencionados no fueron las únicas víctimas de este trágico accidente, Gaspi, Lucas Vignale y Oliver Tree eran los más mediáticos.
Pero algo que llamó la atención fue que, a partir de lo sucedido, muchos remarcaban lo frágil que es la vida cuando se pierde repentinamente.
En ningún momento Gaspi se reconoció cristiano. Él profundizó sobre este tema cuando fue entrevistado en el programa de The Wild Project en España, donde dijo “por algo debe ser famoso Dios. Alguien lo tendría que haber conocido”. Pero más que eso, poco se sabe de su fe.
Su contenido era sumamente cuestionable. Su humor sin filtros y ácido, encarnando al personaje Gaspi, un entrevistador fumador y desarreglado que con un distintivo tono de voz molestaba a la gente en las calles de Buenos Aires.
La fama lo sobrepasó. Con solo un tweet tenía a sus fans a su servicio. Pero el precio que pagó fue alto, cuando vio que ese personaje se estaba comiendo su verdadera identidad. En un lapso de 2 años, Gaspi no volvió a aparecer y quedó totalmente alejado del ojo público y las redes.
Tiempo despues, Gaspar contó que su personaje casi lo mata. En una insaciable busqueda por la identidad verdadera, se sumergió en el alcohol y en una vida desordenada que lo llevó a tocar fondo. Es por eso que decidió enfocarse en un cambio de hábitos, no solo alimenticios, sino en tratar de reorientar a un personaje, esta vez secundario, y empezar a mostrar a Gaspar al público como una persona frágil y sensible.
La nueva generación había conectado con esta persona y puede ser por estos puntos:
1- Gaspi representa una naturaleza de desenfreno y el lado salvaje de cada uno.
2- Gaspar representa el lado dolido, vulnerable y solitario que convive con el otro.
3- Los dos puntos no pueden convivir.
Muchos jóvenes se vieron influenciados por este cambio que realizó Gaspi en su vida, intentando escapar de un personaje que él mismo había creado, y se vieron motivados. Pero la realidad golpea fuerte cuando de un momento todo termina.
Podemos buscar nuestras mejores versiones pero al final la vida se acaba en un segundo y esa versión muere con nosotros.
Uno de los tantos impactos puede llegar a tener que ver con una generación que está experimentando una intensa búsqueda para llenar un vacío y que busca llenarlo con admiración, desenfreno y visibilidad. Al mismo tiempo, busca llenarlo también con cosas “BUENAS”, con buenos hábitos, buenos mensajes, historias que conmueven e inspiran, pero eso de un segundo para otro se va cuando la vida dice “basta”.
Los buenos hábitos y los cambios son totalmente importantes, pero solo si están fundamentados en la Roca.
Cristo es aquel que puede dar la verdadera identidad a aquellos que se encuentran en una constante búsqueda.
El mundo nos entrena para crear el mejor personaje de nosotros, pero nosotros podemos tener a la persona perfecta habitándonos: Jesús.
La lamentable muerte de Gaspi nos muestra que la vida puede terminar en un minuto, y que nuestro trabajo por ser mejores se puede ver interrumpido, pero en Cristo esto puede ser eterno.
2 Corintios 4:18: «no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas»
Esta nota no es para criticar u enjuiciar la vida del influencer argentino, sino que sirve como reflexión para ver por qué su vida impactó tanto en una cultura de jovenes que buscan para invitar a dejar habitar a aquel que amó como nadie en el mundo, que perdonó y que además de todo, nos regaló un nombre y una identidad: ser Hijos.
1 Juan 3 ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!
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