En un encuentro en Costa Rica, líderes evangélicos de Iberoamérica analizaron cómo influir en la política sin comprometer la misión espiritual de la Iglesia.

Presidentes de alianzas evangélicas de diversos países de Iberoamérica se reunieron en la Asamblea Legislativa de Costa Rica para discutir cómo la Iglesia puede influir positivamente en la sociedad y las políticas públicas sin convertirse en una plataforma de campaña política.

Desafíos del crecimiento evangélico

Durante el encuentro, denominado “Llamados a gobernar”, se abordaron temas como la participación ciudadana, la libertad religiosa y la formación de futuros líderes.

Alberto Mottesi cuestionó: “Si el movimiento evangélico ha crecido, ¿por qué no se ha traducido en una transformación social equivalente?”

Mottesi enfatizó que el desafío no es solo aumentar el número de creyentes, sino formar personas capaces de aplicar sus convicciones cristianas en distintas áreas de la sociedad.

Participación responsable en la vida pública

El foro también abordó la necesidad de que los cristianos participen en la vida pública sin convertir los púlpitos en espacios de proselitismo. Ronald Vargas, de la Federación Alianza Evangélica Costarricense, destacó que la Iglesia debe ser “sal y luz” en la sociedad sin comprometer su misión espiritual.

Los asistentes discutieron cómo formar profesionales cristianos que puedan influir en el ámbito público con integridad y una comprensión profunda de los temas sociales, sin limitarse a roles políticos directos.

En conclusión, el encuentro subrayó la importancia de que la presencia evangélica en el ámbito público sea fruto de una preparación cuidadosa y no solo de un aumento numérico de fieles.


Con información de Gaceta Cristiana.

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