En Costa Rica, líderes cristianos debaten cómo influir en la política sin comprometer la misión espiritual de la Iglesia.
En la Asamblea Legislativa de Costa Rica, presidentes de alianzas evangélicas de Iberoamérica se reunieron con legisladores cristianos para abordar un tema crucial: cómo impactar positivamente en la sociedad y las políticas públicas sin convertir a la Iglesia en un espacio de campaña partidaria.
El evento, llamado “Llamados a gobernar”, fue parte de la 13.ª Asamblea General de la Alianza Evangélica Latina (AEL) y contó con la participación de la Federación Alianza Evangélica Costarricense y Foro Mi País. Se discutieron temas como la participación ciudadana, la libertad religiosa y la formación de futuros dirigentes.
Reflexiones sobre el crecimiento evangélico
El evangelista Alberto Mottesi planteó una pregunta esencial: si el movimiento evangélico ha crecido tanto en América Latina, ¿por qué ese crecimiento no se traduce en una transformación social equivalente? Propuso que el desafío no solo es crecer en número, sino formar creyentes capaces de aplicar sus convicciones en diversas áreas de la sociedad.
“Ser provida no es suficiente. Es sumamente importante, pero no alcanza”, señaló Mottesi.
Participación política y formación profesional
Los participantes del foro discutieron la necesidad de que los cristianos se involucren en la vida pública sin convertir sus iglesias en plataformas partidarias. Destacaron la importancia de formar profesionales cristianos que puedan influir sin necesidad de convertirse en políticos.
El pastor Reinaldo Salazar compartió su experiencia frente al Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica, lo que permitió debatir sobre los límites de la participación religiosa en la política.
Finalmente, se enfatizó que el crecimiento numérico de las iglesias debe ir acompañado de una influencia responsable, formando una generación que participe en la vida pública manteniendo la diferencia entre Iglesia y partido político.
Con información de Gaceta Cristiana.






