Una mujer ciega desde su nacimiento conmueve con su testimonio de fe, colocando su esperanza en ver a Jesús más que en recuperar la vista.

Una mujer de avanzada edad, ciega de nacimiento, ha provocado una ola de reflexión y emoción a través de su firme declaración de fe. Aunque nunca ha podido ver, ella afirma que su mayor esperanza no radica en recuperar la vista en esta vida, sino en la certeza de ver a Jesús en la eternidad.

Un encuentro revelador

El pastor Matheus Alves compartió el testimonio de esta mujer tras conversar con ella en las calles de Belo Horizonte, Brasil. Al preguntarle sobre su fe, ella respondió con convicción: “Soy de Jesucristo, Salvador de mi alma”. Ante la pregunta sobre su salvación, aseguró que su confianza en Cristo no depende de las circunstancias de su vida.

La mujer explicó que no se siente consumida por la falta de visión y señaló que tener vista no garantiza la ausencia de sufrimiento o dificultades en la vida. A pesar de su ceguera, continúa sirviendo a Dios con dedicación, demostrando que su fe no está condicionada a recibir milagros o beneficios materiales.

Una confesión inesperada

Cuando el pastor Alves sugirió que Dios podría restaurar su vista en esta vida, ella sorprendió al confesar que no siente un deseo especial de conocer visualmente este mundo. Sin embargo, su anhelo cambió al preguntarle si quería ver a Jesús: “Quiero ver a Jesús”, afirmó con seguridad, subrayando que su deseo más profundo es contemplar el rostro de su Salvador en la eternidad.

Este testimonio desafía la noción de una fe centrada en obtener lo que se desea de Dios. La mujer ha decidido que su relación con Cristo es más valiosa que la visión que nunca tuvo, reflejando una fe que, como dice 1 Pedro 1:8, ama a Jesucristo sin haberlo visto.


Con información de BibliaTodo Noticias.

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