El deseo en las parejas estables puede mantenerse con esfuerzo consciente y comunicación. La estabilidad no debe apagar la chispa.

En las relaciones de larga duración, el descenso del deseo no es inevitable. La pérdida de interés suele indicar que el cortejo, esos gestos intencionales para mantener la atención del otro, ha dejado de ser una prioridad.

Sin grandes conflictos ni traiciones, el paso del tiempo, junto a la rutina y las responsabilidades cotidianas, transforman la relación en una convivencia más que en una pareja romántica. El amor persiste, pero el cortejo se desvanece.

El papel del cortejo en el deseo

En el campo de la sexología, el cortejo representa un conjunto de comportamientos y rituales que buscan despertar y mantener el interés de la pareja. Este proceso no se limita al inicio de la relación, sino que debería mantenerse a lo largo del tiempo, incluso después de décadas.

Esther Perel destaca una paradoja: la estabilidad que fortalece una relación puede, al mismo tiempo, apagar el deseo. ‘El deseo necesita distancia’, explica Perel. ‘No una distancia emocional, sino un espacio donde el otro continúe siendo un misterio.’

El enfoque bíblico y la investigación moderna

El Libro de Proverbios en la Biblia ofrece una perspectiva activa sobre el amor: se trata de recrearse continuamente en él, implicando una renovación y elección constante.

Estudios recientes, como el de Mark et al. (2018), señalan que los elementos clave para mantener el deseo son la comunicación sexual honesta, la introducción de novedades, la diferenciación y el esfuerzo deliberado por mantener la conexión erótica. Seducirse después de muchos años de matrimonio es posible con decisión y no solo con química.


Con información de La Corriente.

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