Holly, tras más de una década en prisión, fue bautizada en su silla de ruedas gracias al ministerio God Behind Bars.

Después de pasar más de diez años en una prisión federal en Estados Unidos, Holly decidió entregar su vida a Jesucristo y fue bautizada mientras estaba en su silla de ruedas. Esta transformación ocurrió durante una jornada evangelística en el Federal Medical Center Carswell, en Fort Worth, Texas.

La actividad fue organizada por el ministerio carcelario God Behind Bars y contó con la participación de la cantante cristiana Lizzie Morgan, quien lideró el tiempo de alabanza. El propósito era compartir el mensaje del Evangelio y llevar esperanza a las mujeres privadas de libertad.

Un bautismo diferente

Varias internas se sintieron conmovidas por la adoración y la predicación, decidiendo aceptar a Jesús. Holly fue una de ellas, reconociendo su necesidad de comenzar una nueva vida. Debido a su estado de salud, no podía ser bautizada en una piscina, pero su deseo era tan fuerte que el equipo decidió bautizarla con agua de botellas.

“Jesús quiere que sepas que Él conoce tu nombre”, le dijeron antes del bautismo.

Holly, con más de una década encarcelada, llegó al encuentro sintiéndose perdida, pero ese día encontró una nueva dirección en Cristo. El ministerio pidió a los creyentes que continuaran orando por ella y por las otras internas que encontraron libertad espiritual.


Con información de BibliaTodo Noticias.

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