Una pareja dedica su vida a compartir el Evangelio en comunidades rurales de Pakistán, enfrentando desafíos y transformando vidas.
Durante años, Alan y Milena oraron por Pakistán antes de pisar esa tierra. Hoy recorren aldeas rurales, anunciando a Jesucristo y discipulando a nuevos creyentes. Su esfuerzo ha sido parte de una cruzada que reunió a miles para escuchar el mensaje del Evangelio en un país donde seguir a Cristo sigue siendo un desafío.
Un llamado previo al viaje
La historia de esta misión comenzó mucho antes de que abordaran un avión hacia Asia. Durante el inicio de su relación, Alan y Milena compartieron la convicción de que Dios los llamaba a dedicar su ministerio a Oriente, enfocándose en pueblos donde el Evangelio apenas había llegado. Esta visión compartida los llevó a orar por Pakistán, mientras se abrían puertas en otros países como India y Nepal, hasta que finalmente emprendieron su primer viaje exploratorio.
Aprender para luego predicar
En su primera visita a Pakistán, la pareja no buscó organizar grandes campañas evangelísticas. En cambio, se dedicaron a observar, escuchar y aprender. Recorrieron aldeas, conocieron la cultura y dialogaron con los creyentes locales, descubriendo la hospitalidad y las dificultades que enfrentan quienes optan por seguir a Jesucristo en un contexto desafiante.
“La alegría de los niños despertó la curiosidad de toda la comunidad”, relatan sobre cómo un encuentro inesperado con una niña en una aldea transformó su estrategia.
En su siguiente viaje, comenzaron a reunir primero a los niños, orando por ellos y permitiéndoles acercar a sus familias al mensaje de Jesucristo. Este enfoque se convirtió en la llave para abrir numerosas aldeas al Evangelio.
El impacto de la cruzada evangelística
Después de meses de preparación, organizaron una gran cruzada evangelística en Pakistán, a la que asistieron miles de personas. A pesar de los desafíos logísticos y de seguridad, el evento logró reunir entre 12.000 y 14.000 personas, muchas de las cuales respondieron al llamado a seguir a Cristo. La pareja se enfocó no solo en el evento, sino en el seguimiento posterior, buscando establecer comunidades de fe y capacitar a nuevos creyentes locales para que continúen la misión.
Hoy, Alan y Milena se preparan para regresar a Pakistán, con el deseo de consolidar la cosecha en las aldeas, fortalecer a los nuevos creyentes y continuar viendo el impacto del Evangelio en una de las regiones menos alcanzadas del mundo.
Con información de La Corriente.







