Un pastor cristiano en el estado de Punjab, India, enfrenta una grave situación de persecución después de haber sido incluido, según denuncia, en una causa penal falsa, mientras que el edificio donde funcionaba su iglesia y su vivienda fue incendiado semanas después.
El caso involucra al pastor Prakash Singh, de 46 años, líder de una pequeña congregación cristiana en la aldea de Nawa Pind, en el distrito de Amritsar. Desde mayo permanece oculto junto a su familia por temor a nuevos ataques, luego de que un vecino sij lo acusara en una denuncia policial vinculada a un altercado en el que, según el propio pastor y líderes cristianos locales, él no participó.
La situación se agravó el 14 de junio, cuando la iglesia y la vivienda del pastor fueron consumidas por un incendio que su familia considera intencional.
Según el testimonio del pastor Singh, el conflicto no comenzó con el incendio, sino mucho antes. Su vecino, identificado como Jaspal Singh, alias Kalu, habría realizado comentarios despectivos contra la fe cristiana en varias ocasiones y habría presionado a la familia para que abandonara la aldea.
De acuerdo con el pastor, las amenazas eran directas: si no se iban, no los dejarían vivir en paz.
El 18 de mayo, Kalu se vio involucrado en un altercado con un miembro de la iglesia y otras personas. Días después, presentó una denuncia por agresión contra nueve personas, incluyendo al pastor Prakash Singh y a su hijo de 18 años, Anand Singh.
Sin embargo, el pastor afirma que al momento del incidente se encontraba trabajando como jornalero en una obra de construcción, con testigos que podrían confirmarlo.
Líderes cristianos locales sostienen que el caso fue utilizado como pretexto para perseguir al pastor y a su familia por causa de su fe.
El pastor Puran Shafri, presidente de la All India Christian Samaaj Bhalai Dal en Amritsar, afirmó que Kalu habría incluido deliberadamente al pastor y a su hijo en la denuncia debido a su identidad cristiana.
Según Shafri, existe incluso una grabación de voz en la que el hermano de Kalu reconoce que el pastor y su hijo no participaron del altercado.
A pesar de esto, la acusación obligó al pastor Singh a abandonar su hogar y permanecer escondido. Su familia también quedó expuesta a amenazas y hostigamiento.
El 14 de junio, alrededor de las 19:00, mientras la familia se encontraba lejos del lugar, vecinos alertaron que el edificio de la iglesia y la vivienda del pastor estaban en llamas.
Residentes locales y bomberos colaboraron para controlar el incendio, pero las pérdidas fueron severas.
La esposa del pastor, Paramjit Kaur, regresó al lugar y encontró destruidos muebles, electrodomésticos, documentos personales, instrumentos musicales, materiales cristianos y 16 Biblias. También denunció el robo de dinero en efectivo.
Según su testimonio, cuando fue al lugar, Kalu le arrojó un ladrillo desde la planta baja de la vivienda, que estuvo a punto de alcanzarla. Presa del miedo, huyó hacia la comisaría para presentar una denuncia.
Un equipo forense investigó el origen del incendio y determinó que en la zona no había electricidad al momento del siniestro, lo que descartaría la hipótesis de un cortocircuito y apuntaría a una acción deliberada. El informe escrito aún no fue publicado.
El 16 de junio, Kaur presentó una denuncia formal contra Kalu bajo la legislación penal india, acusándolo de daños provocados mediante incendio u otros medios destructivos.
El pastor Singh cree que el atacante habría ingresado por el techo, rociado una sustancia inflamable y prendido fuego al lugar.
Sin embargo, líderes cristianos señalaron que la denuncia no menciona la quema de Biblias ni el posible motivo religioso del ataque.
Por esa razón, Shafri pidió que el caso también sea considerado bajo la ley de Punjab contra la profanación de escrituras religiosas, argumentando que la destrucción deliberada de Biblias debería ser tratada como un delito grave contra textos sagrados.
El pastor Singh, su esposa y varios líderes cristianos acudieron ante la Comisión de Minorías del Estado de Punjab para presentar dos peticiones formales.
En la primera, Kaur solicitó que se agreguen nuevos cargos a la denuncia por el incendio, que Kalu sea arrestado y procesado, y que se brinde protección a la familia ante el temor de nuevos ataques.
En la segunda, pidieron que se retiren los nombres del pastor Singh y de su hijo Anand de la causa por agresión, al sostener que fueron falsamente acusados.
La Comisión de Minorías citó al superintendente de policía del distrito y al jefe de la comisaría local para comparecer en Chandigarh el 6 de julio.
Días después, el grupo también se reunió con un alto funcionario policial, quien habría asegurado que el responsable del incendio será detenido y que se investigará la denuncia falsa contra el pastor y su hijo.
La congregación del pastor Singh fue fundada en 2022 y reúne entre 35 y 40 creyentes en los cultos dominicales.
La familia vivía en el mismo lugar donde funcionaba la iglesia, mientras construía su vivienda en la planta superior del salón de reunión. El incendio no solo destruyó bienes materiales, sino también el espacio de adoración de una comunidad cristiana pequeña y vulnerable.
El caso refleja una realidad cada vez más frecuente en distintas regiones de India: pastores acusados falsamente, iglesias bajo presión, hostilidad social contra conversos y comunidades cristianas que enfrentan amenazas por reunirse y predicar el Evangelio.
India ocupa actualmente el puesto 12 en la Lista Mundial de la Persecución 2026 de Open Doors (Puertas Abiertas), que clasifica a los países donde es más difícil ser cristiano. En 2013, el país estaba en el puesto 31, lo que muestra un deterioro significativo en la situación de libertad religiosa durante la última década.
Para los cristianos de Punjab, el caso del pastor Prakash Singh es una nueva señal de alarma. No solo por el incendio, sino por el uso de denuncias penales como mecanismo de presión contra líderes cristianos.
Mientras la familia espera justicia y protección, la pequeña congregación permanece sin su lugar de reunión y su pastor sigue viviendo bajo temor.
Aun así, líderes cristianos locales insisten en acompañar a la familia y pedir que las autoridades actúen con firmeza, no solo para castigar el ataque, sino para garantizar que los creyentes puedan vivir y adorar sin miedo.





