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Los terremotos en Venezuela han dejado escenas de profundo dolor, pero también testimonios de fe que han conmovido a miles de personas. En medio de las labores de rescate en La Guaira, el fotógrafo cristiano venezolano Isaac Paniza, conocido en redes sociales como Ipaniza, compartió un mensaje centrado en Cristo con un grupo de voluntarios que intentaba rescatar a una niña atrapada entre los escombros.
El momento, ampliamente difundido en redes sociales, ocurrió mientras Ipaniza recorría las zonas afectadas para documentar los daños provocados por los sismos y el trabajo de los equipos de emergencia. Fue entonces cuando encontró a varios rescatistas que luchaban por salvar una vida que permanecía atrapada bajo los restos de un edificio.
Según relató el propio fotógrafo, los voluntarios llevaban horas intentando llegar hasta la niña.
“Ellos vienen intentando desde anoche. La niña está atrapada debajo de dos vigas. Entonces logran darle jugo desde aquí, pero no consiguen sacarla de allí”, explicó Ipaniza.
En medio del operativo, el fotógrafo conversó con David, uno de los rescatistas, quien, pese al agotamiento físico y emocional, expresó que su esperanza permanecía firme en Dios.
“Tenemos fe en Dios que vamos a sacarla de allí. Soy de la ciudad de Naiguatá, tengo una tía atrapada aquí en el piso 100”, comentó el voluntario.
Al percibir el desgaste de quienes trabajaban sin descanso entre los escombros, Ipaniza decidió dejar a un lado la cámara por un momento para compartir un mensaje basado en el Evangelio.
“El Señor puede hacer cualquier cosa. Y si Él murió por nosotros, es lo mínimo que podemos hacer. La Palabra de Dios dice que no hay nada mejor que una persona que da la vida por sus amigos. Y aun sin conocerla, estamos haciendo eso”, expresó.
Luego dirigió palabras de ánimo a quienes continuaban arriesgando sus vidas en una zona de alto riesgo.
“Vengo a decir, en el nombre de Jesucristo, que debes tener valor. Ten valor, porque el Señor está observando lo que estás haciendo. Por lo tanto, no desmayes, hermano”.
Sus palabras rápidamente comenzaron a circular en distintas plataformas digitales, donde miles de usuarios destacaron la importancia de llevar esperanza espiritual en medio de una emergencia de tal magnitud.
Isaac Paniza no es un desconocido para quienes siguen la realidad venezolana. Desde hace años desarrolla su trabajo bajo el nombre Ipaniza, registrando la vida cotidiana, acontecimientos sociales y momentos que reflejan tanto el sufrimiento como la esperanza del pueblo venezolano.
En sus perfiles públicos se presenta como «discípulo de Jesucristo» y fotógrafo venezolano, una identidad que también marca la forma en que comunica su trabajo.
En una entrevista concedida años atrás al medio Tendencia, explicó que la fotografía es mucho más que una profesión: para él es una herramienta para transmitir esperanza, reflexión y responsabilidad ciudadana, especialmente en medio de las dificultades que atraviesa Venezuela.
La escena vivida en La Guaira refleja una realidad que ha acompañado las jornadas posteriores a los terremotos en Venezuela: además de las labores de rescate, también han surgido gestos de solidaridad, oración y acompañamiento espiritual.
Mientras cientos de voluntarios trabajan con herramientas improvisadas, largas jornadas y condiciones de alto riesgo, muchos creyentes han decidido responder llevando consuelo, ánimo y el mensaje de Jesucristo a quienes más lo necesitan.
Las palabras de Ipaniza recordaron la enseñanza de Jesús registrada en Juan 15:13:
«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos».
Ese pasaje adquiere un significado especial al observar a rescatistas, vecinos y voluntarios que, incluso sin conocer personalmente a las víctimas, arriesgan su seguridad para salvar vidas.
Los recientes terremotos en Venezuela han provocado importantes daños, especialmente en La Guaira y Caracas, donde continúan las labores de búsqueda y rescate entre edificios colapsados, familias desplazadas y comunidades afectadas por la incertidumbre.
Sin embargo, junto al dolor también han surgido historias que reflejan la compasión, la solidaridad y la fe de quienes han decidido servir a otros en uno de los momentos más difíciles para el país.
El testimonio de Isaac Paniza recuerda que, para los cristianos, anunciar el Evangelio no siempre requiere un púlpito. A veces comienza con una palabra de ánimo, una oración o un gesto de amor hacia quienes están entregando todo por salvar una vida.
En medio de los escombros de La Guaira, su mensaje fue sencillo pero poderoso: Dios ve cada acto de servicio, fortalece al cansado y sigue siendo esperanza aun en los escenarios más oscuros.
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