En medio de la tragedia que golpea a Venezuela tras dos fuertes terremotos, el futbolista argentino Lucas Trejo hizo un pedido desesperado en redes sociales para encontrar a su familia, que podría haber estado en un edificio derrumbado en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el desastre.

El defensor cordobés, que juega en Venezuela para el Club Sport Marítimo de La Guaira, publicó un mensaje cargado de angustia, incertidumbre y fe mientras intentaba obtener noticias de su esposa y sus hijos.

“No sé nada de mi familia; por favor, oren por ellos. Quiero creer que no estaban ahí”, escribió el jugador.

La frase se viralizó rápidamente y conmovió a miles de personas, no solo por el drama humano detrás del pedido, sino también porque en medio de la desesperación el futbolista apeló a la oración como sostén ante lo desconocido.

Trejo busca a su esposa, Yanina Maranella, y a sus hijos Aarón y Ainhoa. Según la información difundida, los tres podrían haber estado en el edificio Cumanagotto, ubicado en Playa Grande, La Guaira, una zona donde se registraron graves derrumbes tras los sismos.

Al momento del terremoto, el futbolista se encontraba concentrado con su equipo en Caracas para disputar la primera jornada de la Copa Venezuela. Desde allí comenzó a usar sus redes sociales para pedir ayuda, difundir información y tratar de localizar a sus seres queridos.

Hasta el momento de los primeros reportes, las autoridades no habían confirmado el paradero de su familia, mientras continuaban las tareas de búsqueda y rescate entre los escombros.

Familiares y amigos mantienen la esperanza de que no hayan estado dentro del edificio en el momento del colapso. Una de las versiones que circuló es que el hijo del jugador podría haber estado en una escuela de fútbol cuando ocurrieron los terremotos, lo que alimenta la expectativa de que la familia haya logrado salir o no se encontrara en el lugar.

El pedido de Trejo no fue el único mensaje de fe en medio de la emergencia. Otros futbolistas argentinos que viven en Venezuela también se expresaron tras el desastre.

El mediocampista Franco Cáceres, jugador de Deportivo La Guaira, llevó tranquilidad a sus seguidores al confirmar que se encontraba bien y agradeció a Dios por haber salido ileso.

“Gracias a Dios no me pasó nada”, escribió, antes de pedir que todos siguieran unidos en oración por Venezuela.

Sus palabras reflejan el clima que atraviesan muchos creyentes y familias en el país: alivio por los sobrevivientes, angustia por los desaparecidos y una profunda necesidad de oración mientras los equipos de rescate trabajan contrarreloj.

Los terremotos sacudieron duramente el norte de Venezuela y provocaron escenas de pánico, edificios colapsados, cortes de servicios y una enorme movilización de rescatistas.

La Guaira fue declarada una de las zonas más golpeadas, con reportes de estructuras derrumbadas y familias atrapadas. Imágenes difundidas por medios locales mostraron a rescatistas trabajando entre montañas de escombros y a sobrevivientes cubiertos de polvo siendo asistidos tras ser encontrados con vida.

Los reportes iniciales hablaban de al menos 164 personas fallecidas y cerca de 1.000 heridas, aunque las autoridades advertían que las cifras podían aumentar a medida que avanzaran las tareas de búsqueda.

En ese escenario, el pedido de Lucas Trejo se convirtió en uno de los rostros humanos de la tragedia: un padre lejos de su familia, aferrado a la esperanza y pidiendo que otros oren mientras espera noticias.

Aunque nació en Córdoba, Trejo desarrolló una parte importante de su carrera en el fútbol venezolano. Pasó por clubes como Monagas, Deportivo Táchira, Zamora, Portuguesa, Nueva Esparta y ahora Marítimo de La Guaira.

En una entrevista años atrás, el defensor había expresado su cariño por el país, al que describió como un lugar que marcó su vida y donde se sentía profundamente agradecido.

Por eso, la tragedia lo golpea no solo como extranjero residente, sino como alguien que construyó allí vínculos, carrera, hogar y familia.

La historia de Trejo resume el dolor de miles de personas en Venezuela: familias separadas, llamadas que no llegan, mensajes sin respuesta y la esperanza de que entre los escombros aún haya vida.

Su pedido no fue una declaración religiosa elaborada ni un discurso público. Fue el grito de un hombre desesperado que, en medio de la incertidumbre más profunda, pidió oración.

Para la comunidad cristiana, ese llamado tiene un peso especial. La Biblia enseña a llorar con los que lloran, a interceder por los que sufren y a levantar clamor por quienes atraviesan momentos de angustia extrema.

Hoy, Venezuela necesita ayuda, rescate, consuelo y oración. Y Lucas Trejo necesita encontrar a su familia.

Mientras continúan las tareas de búsqueda, su mensaje sigue circulando como una súplica urgente: que Dios tenga misericordia, que haya sobrevivientes bajo los escombros y que las familias puedan volver a abrazarse.

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