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Más de 180 familias cristianas enfrentan una grave crisis humanitaria en el estado de Chhattisgarh, India, después de negarse a renunciar a su fe en Jesucristo. Según denunciaron líderes cristianos locales, los creyentes han sido privados del acceso al agua y excluidos de oportunidades laborales en un intento de presionarlos para abandonar el cristianismo.

Los incidentes fueron reportados en 32 aldeas del distrito de Kanker, una región ubicada en el centro de India. La mayoría de las familias afectadas pertenece al pueblo indígena Adivasi, comunidades tribales que dependen de los recursos naturales y del trabajo local para garantizar su subsistencia.

De acuerdo con la organización International Christian Concern (ICC), numerosas familias cristianas han sido impedidas de utilizar ríos, lagunas, grifos comunitarios y bombas manuales de agua.

Esta situación afecta directamente su salud, seguridad y calidad de vida, especialmente en zonas rurales donde el acceso al agua potable es indispensable para la supervivencia diaria.

La restricción representa una de las formas más severas de discriminación religiosa registradas recientemente en la región y se suma a una creciente ola de persecución contra los seguidores de Jesús en diversas partes de India.

La presión no se limita al acceso al agua. Líderes locales informaron que trabajadores cristianos han sido excluidos de programas gubernamentales de empleo y se les ha prohibido recolectar productos forestales, una de las principales fuentes de ingresos para las comunidades rurales de la zona.

Como consecuencia, muchas familias han quedado sin recursos para cubrir necesidades básicas, aumentando su vulnerabilidad económica y social.

Según representantes cristianos de Chhattisgarh, estas medidas forman parte de una estrategia destinada a obligar a los creyentes a participar en ceremonias de reconversión al hinduismo conocidas como “Ghar Wapsi”, una expresión que significa “Retorno al Hogar”.

Estas ceremonias son promovidas por grupos nacionalistas hindúes que sostienen que los pueblos tribales deberían regresar a sus creencias tradicionales y abandonar el cristianismo.

Además de las restricciones actuales, las familias afectadas temen nuevas represalias durante los próximos meses. Entre sus preocupaciones se encuentra la posibilidad de que se les impida cultivar sus tierras durante la temporada de lluvias, lo que podría agravar aún más la crisis alimentaria y económica que enfrentan.

Diversas organizaciones de derechos civiles de Chhattisgarh presentaron denuncias ante las autoridades locales y fuerzas policiales por las amenazas y actos discriminatorios sufridos por los cristianos.

Sin embargo, los creyentes continúan enfrentando dificultades en una región que ya registra antecedentes de hostilidad contra la comunidad cristiana, incluyendo restricciones a pastores, interrupciones de reuniones religiosas y conflictos relacionados con entierros cristianos.

La presión contra los cristianos en Chhattisgarh no es un hecho aislado.

En abril de 2026, creyentes de los distritos de Narayanpur y Bastar recibieron ultimátums para abandonar su fe en Jesús y participar en ceremonias de Ghar Wapsi. Según la organización Open Doors, la iniciativa fue impulsada por Sarva Adivasi Samaj, conocida como la “Sociedad de Todos los Tribales”.

El aumento de estos incidentes ha generado preocupación entre organizaciones internacionales que monitorean la libertad religiosa y los derechos humanos.

Ante este panorama, Open Doors hizo un llamado a los cristianos de todo el mundo a interceder por quienes enfrentan persecución en India.

“Ante este escenario, se hace aún más necesario que la iglesia alrededor del mundo persevere en oración por justicia, sustento y coraje para que estos cristianos se mantengan firmes, aún en medio de la tormenta”, expresó la organización.

Por su parte, el misionero local Dhruv Baiga señaló que las recientes restricciones han dejado a muchos creyentes sin medios de subsistencia y con menos acceso al acompañamiento pastoral, dificultando aún más su vida espiritual.

A pesar de la presión, estas familias continúan dando testimonio de su fe, negándose a cambiar a Jesús por agua, trabajo o aceptación social. Su perseverancia refleja la realidad que viven miles de cristianos perseguidos en distintas partes del mundo por permanecer fieles a Cristo.

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