La Alianza Indonesia para la Misión Mundial establece un ambicioso objetivo misionero. La meta es transformar a Indonesia en un país enviador de misioneros para 2033.
Durante siglos, Indonesia ha sido un país receptor de misioneros cristianos. Sin embargo, ahora se propone convertirse en un país enviador de misioneros, con un objetivo de 30.000 misioneros sirviendo en otras naciones para el año 2033. Esta iniciativa está siendo liderada por la Alianza Indonesia para la Misión Mundial (ALUSIA), que busca fomentar una cultura de envío misionero en un país donde viven aproximadamente 30 millones de cristianos.
De receptor a enviador
La historia de las misiones en Indonesia comenzó en 1534 con la llegada de misioneros a las islas Molucas. En 2034 se cumplirán 500 años de este evento, y dirigentes como Bambang Budijanto, presidente de ALUSIA, ven en este aniversario una oportunidad para que Indonesia deje de ser vista solo como una nación receptora y se convierta en una Iglesia que envía misioneros al mundo.
“Indonesia recibió el Evangelio de otros. Tenemos una deuda con otras naciones”, expresó Budijanto.
Iglesias con visión global
ALUSIA no solo se enfoca en el número de misioneros, sino también en que al menos el 20% de las iglesias indonesias desarrollen una visión misionera global. Esto incluye orar, aportar económicamente, enviar personas, capacitar creyentes y colaborar con otras congregaciones y organizaciones.
Budijanto destaca que las iglesias locales deben ser las protagonistas, mientras ALUSIA actúa como catalizador, conectando congregaciones y proporcionando recursos e información para el envío de misioneros.
El papel de la diáspora indonesia
La diáspora indonesia tiene un rol crucial en este movimiento. Existen más de 500 congregaciones indonesias en el extranjero, especialmente en Estados Unidos. ALUSIA busca que estas iglesias no solo atiendan a indonesios, sino que también alcancen a personas de otras culturas, transformándose en plataformas misioneras.
El concepto de misionero se amplía para incluir a profesionales, trabajadores migrantes y estudiantes indonesios que viven en el extranjero, quienes pueden desempeñar un papel misionero llevando la palabra de Cristo a diversas naciones. Este enfoque podría involucrar a miles de indonesios ya presentes en el exterior.
Con información de Gaceta Cristiana.






