Josué, miembro de la Misión Carismática Internacional, ofrece una perspectiva interna sobre las prácticas y doctrinas de su iglesia.
Josué, un integrante de la Misión Carismática Internacional (MCI), comparte su experiencia personal y su visión sobre la congregación. A menudo vinculada con Abelardo de la Espriella, la iglesia ofrece un camino espiritual que comienza con un “encuentro”, un evento de varios días cargado de actividades y charlas.
El proceso de iniciación incluye una serie de preparativos y el apoyo de un guía que acompaña al nuevo miembro en su camino espiritual. A través de estudios como la “Universidad de la Vida” y reuniones semanales llamadas células, los miembros son alentados a crecer en su fe y, eventualmente, capacitarse como líderes.
Prácticas y doctrinas en la MCI
Las reuniones semanales en el auditorio de la iglesia incluyen música, predicaciones y momentos para la ofrenda. Josué defiende el uso de tecnologías modernas para facilitar las contribuciones, como los códigos QR, y sostiene que la práctica de la ofrenda es parte del sustento de la obra de la iglesia, aunque se aleja de la teología de la prosperidad.

“No me pidan que crean que la MCI es infalible. Pídanme que muestre qué cree y que lo comparemos con la Escritura.”
Participación política y críticas
En el ámbito político, la MCI ha sido criticada por su influencia y el rol de sus miembros en la política colombiana. Josué defiende la participación activa de los cristianos en la política, citando ejemplos históricos como Martin Luther King Jr. y William Wilberforce. Subraya que la iglesia no es un rebaño unificado bajo un solo candidato, sino una comunidad diversa y activa.
Finalmente, Josué invita a examinar las doctrinas y prácticas de la iglesia a través de la Escritura y rechaza las acusaciones de que la MCI sea una secta, argumentando que la comunidad está abierta y en diálogo constante con la sociedad.
Con información de Diario Cristiano.









