Expertos advierten sobre los desafíos éticos que la inteligencia artificial y las tecnologías cognitivas plantean a la práctica y comprensión cristiana.
Dos destacados académicos de Corea del Sur han instado a las iglesias a reconsiderar la dignidad humana ante el auge de la inteligencia artificial y las tecnologías cerebrales. En un evento de la Sociedad Teológica Evangélica de Corea, Shin Kuk-won y Eom Ju-hee expusieron cómo estas tecnologías están transformando el pensamiento y la ética moral.
Impacto de la tecnología en la fe
Shin Kuk-won, de la Universidad de Chongshin, enfatizó que la tecnología moderna ya no es solo una herramienta, sino un sistema que influencia la percepción del mundo. Advirtió que la inteligencia artificial, aunque puede realizar tareas complejas, no puede reemplazar aspectos fundamentales de la fe como la comunión y la oración sincera.
“La inteligencia artificial puede analizar la Biblia, pero no puede obedecer esa Palabra”, afirmó Shin.
Shin también destacó la importancia de la encarnación y el contacto humano en la práctica religiosa, sugiriendo que la iglesia debe resistir la automatización y abrazar la comunidad auténtica.
Neurociencia y ética cristiana
Por su parte, Eom Ju-hee, de la Universidad de Konkuk, abordó las implicaciones éticas de la neurociencia y el neuroderecho. Criticó la idea de que los juicios morales son meramente respuestas emocionales automáticas, subrayando la necesidad de una educación moral centrada en la humildad.
Eom también expresó preocupaciones sobre el control mental y la privacidad frente a tecnologías como las interfaces cerebro-computadora. Abogó por el reconocimiento de un “derecho a la libertad cognitiva” para proteger el pensamiento humano.
Ambos académicos coinciden en que la dignidad humana no debe medirse por capacidades funcionales, sino por nuestra relación con Dios y su amor hacia nosotros. Esta visión invita a las iglesias a ser refugios de sanidad y aceptación para los más vulnerables.
Con información de Diario Cristiano.









