El autor Bryan Albariño explora la creencia errónea de que los académicos niegan la existencia histórica de Jesús, destacando la diversidad de opiniones entre los investigadores.
En su libro Mitos Populares Sobre Jesús, Bryan Albariño aborda una idea común que sugiere que los eruditos académicos no creen en la existencia histórica de Jesús. A través de ejemplos de investigadores de diversos trasfondos, Albariño muestra que esta afirmación no representa la realidad del debate académico.
Distinción entre fe y reconocimiento histórico
Albariño destaca que reconocer la existencia de Jesús no implica aceptar las doctrinas cristianas sobre su divinidad o resurrección. Un académico puede ser agnóstico o de otra religión y, sin embargo, aceptar que Jesús fue una figura histórica. Esta distinción es crucial para entender que la incredulidad religiosa no necesariamente lleva a negar la existencia de Jesús.
El libro menciona a investigadores como Bart D. Ehrman, N. T. Wright, John P. Meier y Geza Vermes, quienes, a pesar de sus diferencias religiosas, no niegan la existencia histórica de Jesús. Sus enfoques varían, pero coinciden en que Jesús no es una invención.
El papel de los investigadores en el debate
Albariño aclara que su argumento no se basa en la autoridad de ciertos académicos, sino en la evidencia histórica y en los estudios que contradicen la idea de que el estudio riguroso lleva a concluir que Jesús no existió. Los debates sobre su vida y enseñanzas no implican una negación de su existencia.
El autor también menciona a científicos y pensadores cristianos como Isaac Newton y Blaise Pascal, para mostrar que la fe y el conocimiento científico no son incompatibles. Esto refuerza su argumento contra la falsa dicotomía entre fe e intelecto.
“Simplemente, se trata de una falsa dicotomía”, escribe Albariño, subrayando que la pertenencia religiosa no determina la calidad de los argumentos académicos.
El capítulo concluye que la afirmación de que los eruditos niegan la existencia de Jesús no refleja la diversidad de opiniones y enfoques en el ámbito académico, siendo necesario un análisis más preciso para abordar quién fue realmente Jesús.
Con información de La Corriente.








