Un reciente informe de Equipping The Persecuted documenta la crisis de violencia que enfrentan las comunidades cristianas en Nigeria, destacando ataques y desplazamientos masivos.

La organización Equipping The Persecuted (ETP) ha publicado un informe que detalla el grave panorama de violencia que sufren las comunidades cristianas en Nigeria. Según el documento, entre el 1 de enero y el 8 de septiembre de 2026, 4.216 cristianos fueron asesinados, lo que equivale a un promedio de un cristiano muerto cada 86 minutos.

La mayoría de estos ataques se concentran en el Cinturón Medio de Nigeria, una región que sufre no solo asesinatos, sino también secuestros y desplazamientos forzosos. ETP destaca que muchos de estos actos de violencia tienen un trasfondo religioso y señala la participación de redes militantes fulani en los mismos.

Violencia y desplazamiento

El informe titulado “Crisis in the Middle Belt: Religious Persecution and Security Failure in Nigeria” documenta cómo más de 600 comunidades cristianas han sido destruidas o abandonadas, desplazando a más de 5 millones de personas. La organización advierte que estas cifras reflejan solo los casos documentados, sugiriendo que el número real podría ser mayor.

ETP critica la tendencia a clasificar estos eventos simplemente como conflictos entre agricultores y pastores, destacando que se debe considerar el componente religioso en varios de los ataques. Además, diferencia entre los grupos armados y la población fulani en general, no atribuyendo responsabilidad colectiva a toda la comunidad.

El testimonio del pastor Josiah

El impacto humano de esta violencia se hace evidente en el relato del pastor Josiah, quien perdió a su esposa y tres hijos en ataques separados. Su familia fue víctima de secuestros y asesinatos, y él mismo sufrió torturas durante su cautiverio.

“Llorar se ha convertido en parte de mí… el perdón me ha ayudado a sanar”, expresó Josiah, quien continúa su labor ministerial y ora por sus agresores.

El testimonio de Josiah subraya la necesidad de que la violencia contra los cristianos en Nigeria reciba mayor atención internacional. Instó a la comunidad global a alzar la voz por aquellos que sufren en silencio.

ETP pide acciones concretas para proteger a los civiles y reconstruir las comunidades afectadas, mientras sigue documentando la violencia que aqueja a los cristianos en Nigeria. La Iglesia es llamada a recordar a quienes sufren persecución, sosteniéndolos en oración y apoyo.


Con información de La Corriente.

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