Explorar cómo nuestras oraciones y prioridades reflejan nuestro compromiso con la misión de Jesús, quien vino a buscar y salvar lo perdido.

¿Podemos realmente acercarnos al corazón de Jesús sin comprometernos con su misión? Esta pregunta nos invita a reflexionar sobre si verdaderamente deseamos conocer a Cristo o si nuestro interés es meramente condicional.

Las prioridades en nuestras vidas

Al pensar en nuestras prioridades, es importante preguntarnos qué es lo que más presentamos en nuestras oraciones ante Dios. Esto revela lo que realmente valoramos. Por ejemplo, muchas personas centran sus oraciones en la familia, las finanzas o la salud. Estas prioridades pueden indicar qué aspectos consideramos más importantes en nuestras vidas.

Ahora bien, ¿cómo se alinean estas prioridades con la misión de Jesús? Según Lucas 19:10, su misión fue “buscar y salvar lo que se había perdido”. Esto fue el eje de su vida y ministerio, y debería ser un principio central para quienes lo seguimos.

La misión de Jesús y nuestra respuesta

Ser cristiano implica seguir a Jesucristo y adoptar su misión. La cruz es el símbolo máximo de esta misión, donde Jesús ofreció salvación a la humanidad. Mateo 10:38 destaca que ser digno de Cristo implica tomar nuestra cruz y seguirlo, lo que significa priorizar su misión en nuestras vidas.

“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí”. – Mateo 10:38

La pregunta que debemos hacernos es si estamos dispuestos a dedicar nuestras vidas a esta causa, a utilizar nuestros recursos y energías para acercar a otros al mensaje de Dios. Jesús nos ha dejado esta tarea, y es un llamado a que nuestra prioridad sea “buscar y salvar lo que se había perdido”.


Con información de La Corriente.

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