La justicia de Maine determinó que una madre no puede llevar a su hija a la iglesia sin el consentimiento del padre, generando debate sobre custodia y libertad religiosa.

El Tribunal Supremo de Maine ratificó una orden que impide a Emily Bickford, madre de una niña de 13 años, llevar a su hija a la iglesia o exponerla a ciertas enseñanzas religiosas sin la autorización del padre. Este caso ha despertado un amplio debate sobre los derechos parentales y la libertad religiosa en Estados Unidos.

Desde diciembre de 2024, Bickford impugna una orden judicial relacionada con su hija Ava. Según Liberty Counsel, organización que representa a Bickford, la madre tenía la custodia principal de la menor, mientras que el padre, Bradeen, contaba con derechos de visita. Sin embargo, los tribunales de Maine otorgaron al padre la autoridad para decidir sobre la exposición religiosa de Ava.

Conflicto por deseos de bautismo

El conflicto se intensificó cuando Ava manifestó su deseo de bautizarse, lo cual fue objetado por su padre, quien argumentó que la iglesia era perjudicial para la adolescente. Se mencionó que Ava sufrió ansiedad y un ataque de pánico tras escuchar enseñanzas sobre el rapto.

“La resolución vulnera los derechos protegidos por la Primera Enmienda”, afirmó Mat Staver, fundador de Liberty Counsel.

Un tribunal inferior determinó que Bickford era una madre apta, aunque expresó preocupación por ciertas enseñanzas cristianas. El caso podría llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos, donde se analizarán los límites de la autoridad judicial en temas de custodia y libertad religiosa.


Con información de Noticia Cristiana.

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