Comunidades cristianas responden a la tragedia en Nepal con asistencia y esperanza, superando los desafíos del terreno.

En el norte de Nepal, comunidades cristianas se movilizan para llevar ayuda a zonas remotas afectadas por un desastre natural que dejó cientos de muertos y miles de desaparecidos. El 26 de agosto, una repentina crecida arrasó asentamientos en el Himalaya, especialmente en el distrito de Rasuwa.

Iglesias movilizadas para la asistencia

La Alianza Evangélica Mundial informó sobre daños en infraestructura básica en Rasuwa. De seis iglesias en Timure, dos fueron arrastradas por la corriente. Las iglesias desde Katmandú han iniciado operaciones de socorro, enfrentando la falta de rutas seguras.

“Pedimos oración por las familias y la seguridad de los equipos de rescate”, expresó el reverendo Dilli Ram Paudel.

Con la destrucción de caminos, equipos de evaluación se desplazan en bicicletas de montaña hacia zonas inaccesibles para vehículos, mostrando la urgencia y complejidad de la situación.

Desafíos y respuestas

El acceso es un reto crítico, ya que muchas comunidades quedaron sin electricidad ni comunicaciones. Las iglesias locales, con conocimiento del terreno, se convierten en puntos clave para distribuir ayuda y apoyo espiritual.

Organizaciones como Send Relief y Samaritan’s Purse colaboran con iglesias locales para distribuir alimentos, medicinas y refugios temporales. Equipos de rescate también trabajan para llegar a las comunidades más aisladas.

La situación fue agravada por el impacto de un desprendimiento glaciar que no fue precedido por lluvias intensas, sorprendiendo a las autoridades locales.

En medio de este desafío, las iglesias nepalíes continúan su labor, llevando no solo asistencia material, sino también esperanza y consuelo a las comunidades devastadas.


Con información de Gaceta Cristiana.

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