Un nuevo reporte de International Christian Concern advierte sobre el incremento de la persecución contra los cristianos, destacando a Nigeria y China entre los focos más críticos.
La organización International Christian Concern (ICC) ha publicado su Índice Global de Persecución 2026, un informe que pone de manifiesto el aumento de la persecución contra los cristianos en diversas partes del mundo. Este documento no solo recopila estadísticas, sino que también busca sensibilizar sobre la difícil situación que enfrentan millones de creyentes debido a la violencia y restricciones religiosas.
Nigeria: un caso alarmante
El informe destaca a Nigeria como uno de los países más afectados, donde la persecución ha alcanzado niveles alarmantes. Según Shawn Wright, presidente de ICC, la cifra de muertes por ataques relacionados con la fe ha superado las 2.500 víctimas en el último año, un incremento significativo respecto a años anteriores. Wright señaló que los ataques de militantes fulani representan un gran porcentaje de estos incidentes, forzando a miles de personas a huir de sus hogares.
“En Nigeria, en particular, el aumento de la persecución es de proporciones inimaginables”, afirmó Wright.
China y el control estatal
En China, la persecución adopta formas diferentes, centrándose en el uso de vigilancia y control estatal. Wright explicó que el Partido Comunista Chino utiliza tecnología para monitorear y restringir las actividades de las congregaciones cristianas, un modelo que también exporta a otros países como Irán, Pakistán e India.
El informe también menciona a India, donde el nacionalismo hindú y las leyes anticonversión limitan la libertad de evangelizar, afectando directamente a las comunidades cristianas.
Llamado a la acción
Wright enfatizó que detrás de las cifras hay personas reales que sufren por su fe, recordando a los creyentes las palabras de Hebreos 13:3 sobre acordarse de quienes están encarcelados por su fe. Aunque el aumento de la persecución es un desafío conocido por los cristianos, el informe busca motivar a la Iglesia global a actuar y apoyar a aquellos que enfrentan estas dificultades.
Con información de La Corriente.







