Analizamos las razones históricas que desafían la visión de los Evangelios como mitos, explorando sus orígenes y la relación de los autores con Jesús.

Una crítica recurrente al cristianismo es que los Evangelios son relatos mitológicos creados mucho tiempo después de la vida de Jesús. Sin embargo, la evidencia histórica sobre su origen y transmisión revela un panorama más complejo. El libro Mitos populares sobre Jesús, de Bryan Albariño, examina estas cuestiones a partir de las investigaciones del historiador Craig Blomberg.

Orígenes y autores de los Evangelios

La tradición cristiana atribuye los Evangelios a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Según esta tradición, Mateo fue un discípulo cercano de Jesús, mientras que Marcos escribió basado en el testimonio del apóstol Pedro. Lucas realizó una investigación exhaustiva para componer su Evangelio, y Juan es identificado con uno de los discípulos más cercanos a Jesús. Albariño destaca que estos textos no fueron creados siglos después, sino que surgieron en una tradición vinculada a los primeros seguidores de Jesús.

Fechas de escritura y contexto

Un argumento para considerar los Evangelios como mitos es que fueron escritos demasiado tarde. Sin embargo, Blomberg propone fechas que los ubican en las primeras generaciones cristianas: Marcos entre finales de los años 50 y comienzos de los 60 d. C., Lucas alrededor del año 60, Mateo en un período similar y Juan en la década del 90. Aunque las fechas exactas son discutidas, se acepta que los Evangelios surgieron relativamente cerca de los eventos que narran. Albariño resalta la importancia de la proximidad temporal para evaluar su valor histórico.

Interpretaciones y diferencias entre los Evangelios

Los Evangelios no deben ser evaluados como biografías modernas. Albariño advierte que las biografías antiguas, como los Evangelios, no seguían un orden cronológico detallado. Por ejemplo, Marcos se centra en la última semana de Jesús, lo que no implica desconocimiento de otros eventos. Además, el Evangelio de Juan, aunque presenta una imagen elevada de Jesús, no contradice a los otros tres Evangelios. Según Blomberg, todos muestran a Jesús como más que un hombre, aunque Juan lo haga de manera más explícita.

Finalmente, se desafía el mito de que el emperador Constantino seleccionó los cuatro Evangelios en el siglo IV. Testimonios anteriores, como los de Papías de Hierápolis y Ireneo de Lyon, ya reconocían estos textos. Albariño argumenta que el reconocimiento de los Evangelios no comenzó con Constantino, sino que fue un proceso anterior y más complejo.


Con información de La Corriente.

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