Un terremoto de magnitud 7,4 golpeó Colombia, dejando víctimas y daños. La comunidad cristiana se moviliza para asistir a los damnificados.
Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto, causando al menos 132 muertes y 570 heridos. El epicentro fue en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a 103 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico Colombiano.
Impacto en las regiones afectadas
El sismo afectó gravemente a los departamentos del Eje Cafetero, Chocó y Valle del Cauca, donde las autoridades continúan con las labores de búsqueda y rescate. El Gobierno declaró la situación de desastre nacional, mientras las iglesias y organizaciones cristianas comenzaron a movilizarse para asistir a las comunidades perjudicadas.
La Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) inició el relevamiento de la situación en sus congregaciones. Andrea Pinto, asistente de dirección de CEDECOL, detalló las dificultades de comunicación y el trabajo para identificar las necesidades más urgentes en zonas como el Eje Cafetero, Quibdó y Cali.
Respuesta de la comunidad cristiana
En Medellín, el pastor Marcelo Ferreri subrayó la importancia de mantener la fe en Dios durante estos momentos difíciles. En el Valle del Cauca, el impacto del terremoto también se sintió con fuerza. Brahian Hernández relató cómo su familia estuvo cerca de verse afectada por el desprendimiento de techos.
“Esto nos lleva a confiar más en el Señor”, expresó Ferreri.
La organización World Vision, junto con Convoy of Hope y ADRA, ha comenzado a evaluar el impacto del sismo para coordinar la asistencia humanitaria en áreas como alimentación, salud y protección.
Frente a la tragedia, la comunidad cristiana en Colombia busca ser un soporte tangible para las familias afectadas, demostrando su fe a través de acciones concretas de ayuda y solidaridad en medio del dolor y la incertidumbre.
Con información de La Corriente.






