Tras un exhaustivo viaje de 19 horas para arribar a la zona de desastre, un equipo integrado por siete voluntarios capacitados del Ejército de Salvación estableció su centro de operaciones en una iglesia local. Desde allí comenzaron la distribución inmediata de artículos de primera necesidad para personas en situación de urgencia. Al momento de la emisión de este informe, los balances oficiales de las autoridades confirmaban el fallecimiento de más de 1.450 personas, cerca de 40.000 desaparecidos y más de 12.000 ciudadanos desplazados de sus hogares.

El personal de asistencia adquirió alimentos, agua potable, mantas y colchones en diversos comercios de la zona. Del mismo modo, se distribuyeron lonas destinadas a proveer refugio temporal a quienes sufrieron la destrucción total o parcial de sus viviendas, junto con kits de higiene femenina, pañales y variados artículos de aseo personal.

El acceso a los sectores más afectados por los sismos que sacudieron la costa norte del país el pasado 24 de junio de 2026 continúa siendo de alta complejidad debido a la congestión vehicular y al bloqueo de rutas por acumulación de escombros. En la zona acordonada por el gobierno para los especialistas de búsqueda y rescate, los voluntarios del Ejército de Salvación acompañan las tareas brindando chocolate caliente, café y aperitivos a los rescatistas. Estas acciones iniciales de respuesta comunitaria se concentran cerca del epicentro mediante un mapeo sistemático de la ciudad, proyectando coordinar un plan de contingencia más amplio junto a las autoridades estatales y otras entidades aliadas.

Los dos potentes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con menos de un minuto de diferencia el 24 de junio, coincidiendo con la tarde de un día festivo en el que las familias se encontraban en sus hogares. El impacto generó deterioros significativos en infraestructuras y colapsos de edificaciones en Caracas, La Guaira y los estados circundantes.

«La evaluación preliminar indica necesidades importantes en cuanto a asistencia alimentaria, artículos de higiene, enseres domésticos, colchonetas y mantas. Muchas personas están durmiendo actualmente a la intemperie, en calles, parques y otros espacios abiertos, debido a preocupaciones de seguridad y a los daños sufridos en sus viviendas. Estas prioridades se irán ajustando a medida que se completen evaluaciones adicionales y mejore el acceso a las comunidades afectadas», señaló Ricardo Gómez, director de programas comunitarios para el Territorio de América Latina Norte de la organización.

Asimismo, los voluntarios relevaron los centros de salud locales, donde el personal sanitario manifestó que, si bien aún cuentan con raciones alimenticias para los pacientes, existe una honda preocupación por el próximo desabastecimiento de insumos médicos. El escenario se torna más complejo ante el registro de intensas precipitaciones durante el fin de semana, réplicas constantes, nuevos derrumbes y un estado de lógico temor en la población.

Las operaciones en la capital cuentan con el respaldo estratégico del pastor Anthony Álvarez y la congregación de la Iglesia Emmanuel de Caracas, quienes cedieron sus instalaciones como base operativa y de pernocte para los brigadistas.

Aunque el Ejército de Salvación trabaja en Venezuela desde 1972 con un núcleo principal en Maracaibo, ubicada a unas 10 horas por carretera de Caracas y del epicentro, la organización reorientó sus esfuerzos ante la tragedia. Pese a la distancia, se confirmó que todo el personal y los miembros de la institución se encuentran a salvo, manifestando su total solidaridad y consternación por la situación de las familias afectadas.

«La situación es verdaderamente desgarradora. Nos encontramos en medio de una auténtica catástrofe, pero sabemos que nuestra labor llevará esperanza y alivio a muchas personas necesitadas. Eso, sumado a la fortaleza que Dios nos brinda, nos da la energía para ir más allá de lo habitual a pesar de tanta devastación», puntualizó el capitán Edicson Sánchez, coordinator regional de las operaciones.

Un vocero de la sede internacional de la organización, ubicada en Londres, extendió una convocatoria global a salvacionistas y amigos de todo el mundo para unirse en oración. El llamado espiritual enfatiza la intercesión por el consuelo de quienes perdieron sus hogares y seres queridos, por el resguardo de los rescatistas y por la fortaleza de los equipos del Territorio de América Latina Norte en su labor humanitaria en el territorio nacional.

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