Una multitudinaria cruzada evangelística encabezada por Will Graham, nieto del reconocido evangelista Billy Graham, reunió a más de 21.000 personas en Corea del Sur y dejó cientos de decisiones públicas de fe, en un evento que muchos líderes locales interpretan como una señal de renovación espiritual para una nueva generación.

La reunión se realizó el 17 de mayo en el Complejo Deportivo de Uijeongbu, una ciudad ubicada al norte de Seúl, y convocó a participantes de distintas zonas de la provincia de Gyeonggi. A pesar del intenso calor, con temperaturas superiores a los 30 grados, miles de personas llegaron al lugar para participar de una jornada centrada en la predicación del Evangelio, la adoración y el llamado al arrepentimiento.

Según la Asociación Evangelística Billy Graham, más de 695 personas respondieron al llamado para seguir a Jesucristo durante el evento.

Will Graham, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Evangelística Billy Graham, predicó un mensaje basado en la parábola del hijo pródigo, registrada en Lucas 15.

El eje de la predicación fue claro: así como el padre esperaba el regreso de su hijo perdido, Dios también espera con amor a quienes se han alejado de Él.

“El joven volvió a casa. Su padre lo estaba esperando”, expresó Graham durante el mensaje, invitando a los presentes a considerar su propia relación con Dios.

También utilizó una ilustración cotidiana sobre un GPS para hablar del orgullo humano y de la tendencia a insistir en caminos equivocados. Según Graham, muchas veces las personas creen que saben mejor que Dios hacia dónde ir, pero terminan alejándose del único camino verdadero.

Su llamado fue directo: volver a Cristo como la única dirección correcta para la vida.

Después del mensaje, se abrió un tiempo de invitación que se extendió por aproximadamente media hora. Durante ese momento, cientos de personas caminaron hacia el frente del escenario para expresar públicamente su decisión de seguir a Jesús.

Para los organizadores, ese momento fue el corazón de la jornada: no solo una respuesta emocional a un evento masivo, sino una señal visible de personas tomando una decisión espiritual concreta.

La apertura musical estuvo a cargo de Taya, conocida por su participación en Hillsong United, quien dirigió un tiempo de adoración centrado en exaltar el nombre de Jesús.

“El único nombre que debemos levantar y proclamar es Jesús”, expresó durante el encuentro.

Uno de los aspectos más destacados de la cruzada fue la amplia colaboración entre iglesias. Según la Asociación Evangelística Billy Graham, más de 260 iglesias participaron directamente en la organización del evento.

Además, líderes coreanos describieron la cruzada como un esfuerzo de unidad más amplio entre congregaciones de distintas denominaciones, con participación de iglesias y líderes de varias ciudades y condados de la región.

Ese carácter interdenominacional fue visto como un elemento clave: distintas comunidades cristianas unidas alrededor de un mismo propósito evangelístico.

La cruzada también tuvo una fuerte carga histórica. Billy Graham visitó Corea por primera vez en 1952, durante la Guerra de Corea. Dos décadas más tarde, en 1973, lideró una histórica cruzada en Seúl que se convirtió en la más grande de todo su ministerio: más de 3,2 millones de personas asistieron durante cinco días, y más de 70.000 respondieron al llamado de fe.

Por eso, varios líderes locales ven el evento de Uijeongbu como parte de una continuidad espiritual. No se trata solo de recordar el pasado, sino de pedir a Dios una nueva ola de avivamiento para las próximas generaciones.

El pastor Shin-hoo Choi, quien sirvió como intérprete de Graham durante el evento, expresó su deseo de que lo ocurrido en Uijeongbu se replique en otras ciudades de Corea.

Para él, esta cruzada puede marcar un nuevo comienzo: una segunda ola de renovación espiritual en el país.

Antes de llegar a Corea del Sur, Will Graham realizó una actividad evangelística de dos días en Matsuyama, Japón, donde más de 3.000 personas asistieron y más de 180 respondieron a la invitación del Evangelio.

Estos eventos forman parte de una agenda evangelística internacional que busca llevar el mensaje de Cristo a nuevas generaciones en Asia y otras regiones del mundo.

Corea del Sur ha sido durante décadas uno de los centros más importantes del cristianismo evangélico en Asia. Sin embargo, como ocurre en muchas partes del mundo, las iglesias también enfrentan el desafío de alcanzar a los jóvenes y renovar el compromiso espiritual de las nuevas generaciones.

En ese contexto, la cruzada de Uijeongbu aparece como una señal alentadora: miles de personas reunidas para escuchar el Evangelio y cientos respondiendo públicamente a Cristo.

Para los organizadores, el verdadero fruto ahora dependerá del acompañamiento posterior: discipulado, integración a iglesias locales y formación espiritual para quienes tomaron una decisión de fe.

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