STEVE HILL Y EL AVIVAMIENTO EN PENSACOLA

Steve Hill nació en Ankara, Turquía. A la edad de veintiún años, debido a los efectos del abuso de drogas, su cuerpo comenzó a cerrarse un sábado por la mañana. Durante tres días pasó por convulsiones extremas. El 28 de octubre de 1975, la madre de Hill invitó a Hugh Mozingo, un ministro luterano, para que lo ministrara. Monzingo le presentó el evangelio, “Steve, no puedo ayudarte, pero conozco a alguien que sí puede. Se llama Jesús”. Desesperado, Hill comenzó a repetir el nombre “Jesús”, e instantáneamente las convulsiones cesaron. En ese preciso momento todas las adicciones que tenía a las drogas y al alcohol desaparecieron de inmediato. Hill entregó su vida a Cristo ese día y nunca miró hacia atrás.

Unas semanas después de su conversión, Steve casi termina en la cárcel por haber traficado drogas un tiempo antes, pero el juez decidió darle la oportunidad, al ver que su vida había dado un giro de 180°, y la condena sólo implicó internarse en el centro de rehabilitación Teen Challenge , del cual se graduó y eventualmente se convirtió en un empleado del personal del programa.

Hill continuó estudiando por dos años en una Escuela Ministerial liderada por el fundador de Teen Challenge, David Wilkerson. A partir de allí, trabajó en un Ministerio de Alabama y sirvió como Pastor de jóvenes en varias iglesias de Florida.

Durante nueve años, Hill y su esposa Jeri vivieron en Latinoamérica como misioneros. Dos de esos años trabajaron y estudiaron español en Costa Rica, luego decidieron establecerse como misioneros en Argentina.
Muchos hechos importantes vivieron en este país; Argentina fue ministrada, y bendecida por la familia Hill. Ellos trabajaron arduamente en la construcción de iglesias y en la predicación del evangelio. Ése es su corazón, siempre junto a los perdidos y los necesitados, amando a aquellos que necesitan hallar la salvación de sus almas.
Muchos siervos de Dios influenciaron la vida espiritual de Esteban Hill pero alguien en forma especial le enseñó mucho con su humildad y esa persona es el evangelista Carlos Annacondia.

“Personas como Carlos Annacondia influenciaron mi vida. En 1984 trabajé junto a él durante su campaña en la ciudad de Mar del Plata, Argentina. Milagros y maravillas sucedieron durante esas reuniones, nunca las olvidaré. Annacondia es el ejemplo de un verdadero obrero de Dios, yo estaba junto a él y lo veía predicar al aire libre, tanto bajo un cielo de estrellas como ajo una torrencial lluvia. A través de su trabajo vi iglesias crecer de 200 a 2.000 personas. Él peleó una fuerte guerra espiritual por las almas perdidas y Dios venció con poder”, agrego Hill.

EL NUEVO DESPERTAR

Agotado física y emocionalmente por la pérdida de su madre, John Kilpatrick, Pastor de la iglesia Asamblea de Dios de Brownsville decidió invitar a su amigo Steve Hill a compartir la Palabra de Dios en su iglesia, quien accedió amablemente. Ese domingo 18 de junio de 1995 el culto que comenzó por la mañana finalizó a las cuatro de la tarde, resultando finalmente un impactante e inolvidable “día del Padre”.

En esa reunión Hill predicó sobre el texto del libro de los Salmos capítulo 77, versículos 11 y 12, que dicen: “Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos”.
Como el mismo Hill lo contara: “Esa noche deseaba que la congregación recuerde las maravillas que Dios había realizado en sus vidas, la salvación, las sanidades, etc. Hablé con ellos sobre los movimientos y las campañas del pasado, ellos lograron entender que Dios es el mismo y no ha cambiado. Compartí lo que yo había visto: salvación, milagros, avivamiento, etc. En ese momento la fe de la congregación comenzó a crecer y a activarse. Algo nuevo y diferente comenzó a suceder. Una unción especial se instaló en ese lugar hasta al día de hoy. Esa primera noche más de mil personas pasaron al altar, algunos a aceptar al Señor como su Salvador personal, otros a reconciliarse con aquel de quien se habían apartado”,

El primero que cayó al piso durante la oración fue el pastor principal de la iglesia, John Kilpatrick, y permaneció allí por espacio de cuatro horas: “Díos estaba sobre él”.
El despertar al avivamiento había comenzado, sin siquiera imaginar ninguno de los que allí se encontraban lo que sucedería luego.
La unción del Espíritu Santo atrajo a miles de todos los sitios, incluso desde Latinoamérica, África, Europa y Asia.
Pensacola no estaba preparada para tal movimiento, todos los habitantes de aquella pequeña ciudad tienen sus ojos puestos en esta iglesia. El área de Brownsville era conocida por sus bares, prostitución y drogas, hoy la iglesia ocupó el protagonismo de la zona.

Miles de aquellos que visitaban los servicios eran movidos a renovar su fe durante los sermones de Hill. Al tiempo, la iglesia abrió sus puertas de Martes a Domingo, todas las noches para las reuniones de avivamiento. La gente que no lograba entrar al santuario esperaba en el estacionamiento y hasta algunos acampaban fuera de la iglesia aguardando la oportunidad para entrar.

En su apogeo, el “Avivamiento de Brownsville” atrajo a 5.500 personas por noche durante seis años; los cálculos estiman el total entre 2.5 millones y 4.5 millones de personas. Las reuniones se caracterizaban por las numerosas conversiones, sanidades, milagros de todo tipo y un derramamiento del Espíritu Santo nunca antes visto.

Steve Hill falleció en el año 2014, tras una larga lucha contra el cáncer, a la edad de 60 años.

Más de 25 años después del famoso Avivamiento de Pensacola, ocurrido en la iglesia de las Asambleas de Dios en la ciudad de Brownsville, Pensacola, un grupo de líderes de entonces y de ahora se reunieron este año en el Retiro que llamaron: “Enciende el Fuego Otra Vez, Pensacola”, para clamar por un nuevo despertar espiritual.

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